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BIOGRAFIA
Alessandra Ferri nació en Milán, Italia, donde comenzó sus estudios de danza en el teatro Alla Scalla. A los 15 años, su prematuro talento le permitió ganar el prestigioso Prix de Laussane, el cual fue la llave para ingresar en 1980 al Royal Ballet de Londres como miembro del staff estable. Con sólo 19 años, en 1983 fue ascendida a primera bailarina de la compañía y elegida por Sir Kenneth MacMillan para bailar los roles protagónicos de Romeo y Julieta, Mayerling, A different drummer y Valle de sombras (los dos últimos fueron creados por MacMillan especialmente para ella). Ser la favorita del gran coreógrafo escocés hizo que su nombre se lanzara a la fama: ese mismo año recibió el premio Sir Lawrence Olivier, y el New York Times y la revista Dance Magazine la nombraron “Bailarina del año”.
Su reputación cruzó el océano y, en 1985, Mikhail Baryshnikov la llamó para invitarla a integrar la compañía del American Ballet Theatre, en Nueva York. Allí obtuvo los roles principales de La Bayadera, Gisselle, La Bella Durmiente, La Sylphide, Manon y Romeo y Julieta, muchos de los cuales protagonizó junto a Julio Bocca, con quien formó una aclamada pareja. En 1989, Roland Petit creó para ella Le diable amoreux, pieza que bailó junto al Ballet National de Marseille. Como bailarina invitada, también participó, entre otras, de la versión de Romeo y Julieta de John Cranko, junto al Ballet de Canadá, y de Carmen, de Petit, junto a la compañía de la Opera de París. A pesar de sus viajes y sus actuaciones junto con las más variadas compañías de todo el mundo, ella confiesa que su corazoncito aún se encuentra en el ABT, donde desde 1985 baila como artista permanente.
El presente y el futuro
Alessandra Ferri y Julio Bocca son dos almas gemelas de la danza. Tienen casi la misma edad, obtuvieron fama mundial casi en la misma época, se convirtieron en una aclamada pareja en el American Ballet Theatre y, en 2007, ambos darán fin a su carrera como intérpretes. “Con Julio bailamos juntos durante 21 años. El es mi compañero, mi partenaire de siempre.
Es natural que terminemos juntos la carrera, ya que empezamos casi a la misma edad”, recuerda ella. Y, como si se hubiesen puesto de acuerdo, ninguno de los dos confiesa tener planes para ese futuro, tan incierto, que los espera tras el retiro. “No sé qué voy hacer cuando termine de bailar”, dijo Bocca en una reciente conferencia de prensa con motivo de los estrenos de Adiós hermano cruel y Manon. “Sólo sé que me voy a ir de viaje a la Antártida... y solo”, aclaró. Del mismo modo, Alessandra prefiere no soñar con convertirse en coreógrafa, coach o maestra de danza. “No sé en este momento lo que voy a hacer”, dice. “La tarea que aún tengo es full time. Antes de decidir si quiero enseñar tiene que pasar un tiempo. He trabajado mucho y en este momento sólo quiero estar con mi familia.” De hecho, Alessandra planea continuar con otra tarea que hace casi una década le trae tanto trabajo como la danza: la de ser madre, ya que tiene dos niñas de 5 y 9 años. “Por ahora sólo quiero estar con ellas y descansar”, asegura.
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