08 mayo 2010

MIRTA PLA - Biography



BIOGRAPHY
Born in Havana, Pla studied dance under Cuba's grand dame of ballet, Alicia Alonso. She joined several dance companies in the 1950s and toured the world as a professional performer. When she retired, Pla moved to Barcelona, Spain, to become a dance instructor.

Pla was awarded Cuba's National Dance Prize in 2003. She shared the honor with three other ballerinas -- Loipa Arajo, Aurora Bosh and Josefina Mendez; collectively, they were once known as "las cuatro joyas del Ballet Nacional de Cuba" (the four jewels of the National Ballet of Cuba).

Josefina Méndez, Mirta Plá, Loipa Araujo y María García.

UN RECUERDO INOLVIDABLE

Falleció en la ciudad de Barcelona, España, donde realizaba una intensa labor pedagógica, la bailarina y maitre Mirta Plá, conocida mundialmente como una de las "joyas" del ballet cubano, víctima de una penosa enfermedad.
Nacida en La Habana, el 23 de julio de 1940, realizó estudios de piano y ballet en el Conservatorio Municipal, hasta septiembre de 1950 en que obtuvo una beca en la Academia de Ballet Alicia Alonso, donde alcanzó una sólida formación artístico-técnica bajo la guía de nuestra eximia bailarina, así como de los maestros Fernando Alonso y José Parés, y con los aportes de otros destacados pedagogos, entre ellos los rusos Alexandra Fedorova y Leon Fokine, y las inglesas Mary Skeaping y Phillis Bedells.
Su debut profesional se produjo el 15 de marzo de 1953 - alumna aún de la Academia - en el "Vals de las Flores" del ballet Cascanueces, llevado a la escena del Teatro América por el Ballet Alicia Alonso. Un año después realizaría su primera gira internacional, por Argentina, Chile y Uruguay, con la tutoría de Alicia y Fernando Alonso, por su condición de menor de edad. Durante la etapa de enfrentamiento a los desmanes del batistato, que en 1956 retiró la escasa subvención que el Ballet de Cuba recibía del Estado, participó en la gira nacional de protesta y continuó su quehacer en la Academia y en el Teatro Experimental de Danza, organismos que mantuvieron viva la llama del ballet cubano en aquel difícil período.
A instancias de Alicia Alonso, entre 1957 y 1959 actuó junto a otras destacadas alumnas de la Academia, en el Ballet Celeste de San Francisco y en el Teatro Griego de Los Ángeles, con el fin de que no perdieran su entrenamiento.
En 1959 obtuvo el primer lugar y el rango de solista en las audiciones efectuadas para reorganizar el hoy Ballet Nacional de Cuba, conjunto con el cual realizó presentaciones en numerosos países de América, Europa, Asia y África. Como estrella invitada actuó también con el Ballet de Budapest, el Ballet Nuevo de Turín, y en otras compañías y festivales en México y Perú.
Aunque dueña de un amplísimo repertorio, que incluyó las obras más significativas de la gran tradición romántico-clásica del siglo XIX y de la creación coreográfica contemporánea, tanto de creadores cubanos como extranjeros, la Plá brilló de manera especial en los roles de "soubrette" y en aquellos como La fille mal gardée, Coppelia, el Grand pas de quatre y La bella durmiente, donde resaltaban su bella línea, su serenidad escénica, su antológica sonrisa y el dulce lirismo que emanaba de cada una de sus actuaciones. Su status de primera bailarina, el cual mantuvo durante tres décadas (1962-92), estuvo respaldado por una disciplinada entrega diaria a clases y ensayos, por el cumplimiento riguroso de las demandas técnico-artísticas de cada obra y, de manera particular, por su respeto al público, al que con humildad entregó lo mejor de su talento.
Su trabajo pedagógico fue altamente reconocido en el extranjero y estuvo vinculado a instituciones de muy alto prestigio, tanto en América como en Europa.
Por sus grandes valores artísticos se hizo acreedora de importantes galardones tanto en Cuba como en el extranjero: Medallas de Plata en el Concurso Internacional de Ballet de Varna (1964 y 1966), Premio Estrella de Oro y Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Danza de París (1970); Distinción Por la Cultura Nacional (1981), Distinción Raúl Gómez García (1982), Medalla Fernando Ortiz, de la Academia de Ciencias de Cuba (1988); Premio Anual del Gran Teatro de La Habana (1992) y el Doctorado Honoris Causa en Arte Danzario, I.S.A.(2000). El pasado mes de abril recibió, en compañía de sus inseparables compañeras Loipa Araújo, Aurora Bosch y Josefina Méndez, un grandioso homenaje en ocasión de concedérseles el Premio Nacional de Danza 2003.
Me unió a ella una entrañable amistad por más de treinta años, tuve el honor de ordenar documentalmente toda su trayectoria artística, representar juntos a Cuba en eventos nacionales e internacionales, pero lo más inolvidable fue el haber compartido la hermosa tarea de llevar el arte del ballet a todos los sectores del pueblo cubano, desde los escenarios más insospechados, ya fuesen éstos un surco de tierra en el Plan Plátano de Artemisa, un improvisado tabloncillo en medio de los talleres de Cubana de Acero, una rústica tarima en la zona campesina de Cumanayagua o en los riesgosos enclaves de la Brigada de la Frontera en Guantánamo.
Su muerte llena de dolor al ballet mundial y para nuestra cultura nacional ello constituye la pérdida de una de las más refulgentes "joyas" que ha dado la escuela cubana de ballet. Sin embargo, ella misma supo dejarnos su propia definición de este triste momento, cuando en una íntima conversación me confesó: "Quiero que recuerden a Mirta Plá como una persona que ha amado mucho al ballet y que se siente orgullosa de ser cubana y de haber dado a conocer, en su Patria y en otros muchos lugares, un arte hermoso. Es una mujer tranquila y feliz porque, cuando dejó de bailar, gracias a la formación que le dieron sus maestros, pudo seguir siendo útil a la danza y a la cultura de su país".
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