19 marzo 2010

EL TALENTO DE RUDOLF NUREYEV


El astro ruso de la danza Rudolf Nureyev, considerado como el bailarín más prodigioso y escandaloso de todos los tiempos, nacido el 17 de marzo de 1938, continúa siendo un modelo para quienes practican ese arte en el mundo, pese a su fallecimiento hace 17 años. Nureyev, de quien se dice rompía el viento cuando bailaba, fue el primero en elevar la danza masculina a niveles estelares. Nació a bordo de un tren que iba camino a la provincia rusa de Vladivostok.


El perteneció a una familia marxista en plena era de la Rusia comunista, país donde con apenas siete años de edad dio sus primeros pasos en la danza folklórica y a los ocho presenció su primer ballet. Tres años después estudió danza clásica con Anna Udeltsora, del Ballet de Ufa, para continuar su formación con Elena Vaitovich y más tarde audicionar para la primera institución coreográfica en sentar las bases del ballet del país comunista, la Escuela Vaganova, en la antigua sede del Ballet Kirov. Luego de estudiar en la escuela de ballet de Leningrado (hoy San Petersburgo), se convirtió en el primer bailarín del Ballet Kirov, época en la que decidió dejar la antigua Unión Soviética durante una gira por Francia, país al que solicitó asilo político.

Auxiliado por el Marqués de Cuevas fue invitado a formar parte de su compañía, el Covent Garden, en la que debutó en 1962 con "Giselle", de Jules Perrot, al lado de su gran compañera en la danza, la bailarina británica Margot Fonteyn. Ese mismo año se asoció con el Britain Royal Ballet, realizando la primera de muchas actuaciones con Fonteyn; además, bailó con el American Ballet Theatre y la compañía de Martha Graham, entre otras. Pronto, grandes coreógrafos de la época crearon obras para él y lo dirigieron como en "La canción del compañero errante", de Maurice Bjart; "Dance at Gathering", de Jerome Robbins; "Lucifer", de Martha Graham; "Margarita y Armando", de Frederich Ashton y "Paradise Lost", de Roland Petit, éstas dos últimas escritas para el dúo Nureyev- Fonteyn. Además de obras del afamado bailarín mexicano José Limón, creador de la técnica que lleva su nombre, Nureyev protagonizó "Romeo y Julieta", basada en la obra de William Shakespeare. En 1962 publicó su autobiografía "Nureyev". Dos años más tarde, inició una serie de reconstrucciones coreográficas de clásicos como: "El lago de los cisnes", "Don Quijote" y otros ballets del coreógrafo Marius Petipa. Un año antes, el cineasta Pierre Jourdain filmó la película "I am a dancer", basada en la vida de Nureyev y que él mismo protagonizó al lado de Margot Fonteyn, Lynn Seymour, Deanne Bergsma, Carla Fracci y Sabine Sale. Desde 1983 y hasta 1989 dirigió el Ballet de la Opera de París, con el que realizó versiones de "El Cascanueces", del coreógrafo Lev Ivanov, "Raymonda" y "La bella durmiente".



En 1988, el gobierno francés lo distinguió con el rango de "Chevalier de la Legion d"Honneur", y cuatro años más tarde, antes de realizar su última actuación en la pieza clásica "La Bayadera", fue nombrado "Commandeur des Arts et des Lettres". Su recorrido por la danza lo llevó a colaborar con inumerables compañías, entre las que destacan el Royal Ballet de Londres, el Ballet de la Opera de París, el Australian Ballet, el Ballet de la Opera de Zurich y el Ballet del Teatro Alla Scala de Milán. Su vida, caracterizada por su personalidad salvaje y principesca, extravagante y escandalosa, llegó a su fin a causa del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), el 6 de enero de 1993.
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